El desconfinamiento en gente mayor con deterioro cognitivo o demencia

Recomendaciones para mayores

Suara Cooperativa

[Publicación 06/05/2020]

Pautas a tener en cuenta por los profesionales de centros de día y residencias y consejos para las familias de personas con deterioro cognitivo.


El momento del desconfinamiento, poder salir a la calle y retomar nuevamente un poco de normalidad, puede ser vivido de diferentes maneras según cada cual, teniendo en cuenta factores como la situación social de la persona, su edad o como ha vivido su confinamiento.


En el caso de las personas mayores, es importante que se tenga en cuenta que el periodo de confinamiento los puede haber afectado especialmente, sobre todo en los casos de personas mayores que sufren deterioro cognitivo o alguna demencia, en cualquiera de sus fases.


Puede ser que algunas de estas personas, después del confinamiento, sientan una mayor desorientación, tanto en tiempo como en espacio. En tiempo, puesto que han pasado muchas semanas en casa, manteniendo las mismas rutinas, sin cambios significativos respecto de un día al otro, y esto puede haber provocado sentir aquello de "no sé en qué día vivo", como nos puede haber pasado a muchas personas. En espacio, la desorientación puede darse porque durante muchas semanas estas personas han estado en un mismo lugar, han recibido los mismos estímulos, y han dejado de transitar y hacer vida por donde habitualmente la hacían. A consecuencia del confinamiento, algunas personas mayores con deterioro cognitivo o demencia, podrían sentir una desconexión de la realidad y encontrarse "fuera de lugar", a medida que vayan retomando sus rutinas habituales. Probablemente se sentirán más confusas y podría ser que no recordaran algunas personas o que no se sientan familiarizadas en un espacio donde antes sí que se sentían. También podría ocurrir que algunas de estas personas que asistían a centros de día y ya estaban adaptadas, ahora necesiten hacer nuevamente un proceso de adaptación o que muestren recelo al volver porque prefieren quedarse en casa como estaban ahora.


En cualquier caso, sería interesante que la readaptación al entorno se pueda hacer poco a poco, retomando en primera instancia la relación con las personas y los lugares conocidos, con el barrio y el entorno más próximo. Hay que tener en cuenta que las personas con demencia o con un deterioro cognitivo, pueden tener mayores dificultades a la hora de readaptarse a la normalidad y adaptarse a los cambios, por eso es aconsejable hacerlo despacio y respetando las necesidades de cada persona. Es importante centrar la atención en la persona, estar alerta de cómo reacciona a la nueva situación, qué emociones florecen, como las manifiesta y como se expresa (tanto verbal como no verbalmente), validarlas y acompañarla en este proceso para que se sienta lo más segura y mejor posible. No tenemos que forzar ni obligar a realizar nuevas actividades, solo por el hecho que estén ahora ya permitidas. La persona puede necesitar un tiempo para habituarse al cambio y cada persona lo vivirá de manera diferente. Es importante acompañar y poder hablar dentro de las capacidades de comunicación de cada cual. Si aparecen síntomas conductuales que antes no estaban presentes, también es importante poderlos identificar y consultar con el especialista para que dé las pautas pertinentes.


A las personas mayores con deterioro cognitivo o demencia hay que explicarles la nueva realidad en un lenguaje claro y sencillo, adaptado a sus capacidades comunicativas, a su nivel de comprensión. También es importante transmitirles calma y no manifestar conductas ni verbalizar comentarios que fomenten el estrés y el miedo ante ellos. La forma en la que nos mostremos tendrá un efecto contagio en cómo ellos se sentirán. Por lo tanto, si nos mostramos tranquilos y seguros, más tranquilos y seguros estarán ellos.


Finalmente, es muy importante evitar el aislamiento y la soledad de estas personas, fomentar el mantenimiento del contacto con su red familiar y de amistad, del barrio, de su entorno más próximo. Es importante no perder el vínculo con su entorno y su identidad, respetando, como ya se ha dicho anteriormente, su tiempo y ofreciendo la respuesta que necesitan en cada momento, dependiendo de cómo se van enfrentando a la nueva realidad.