Días para escucharnos

Recomendaciones para toda la familia

[Publicación 23/04/2020]

Por Escuela Infantil Liliana (Suara Cooperativa)

Al empezar el 2020, durante aquellos días en los que todos nos hacemos propósitos y nos marcamos objetivos de todo tipo, nadie se habría imaginado que viviríamos una situación como la que estamos pasando. De golpe nuestra sociedad vertiginosa ha parado en seco, y esta situación de incertidumbre nos angustia. Nos hemos quedado recluidos en casa, y nos preocupa como afectará esto a los más pequeños.

Como adultos los queremos proteger, que no perciban nuestro malestar, y que vivan estos días felices y con positividad. Por eso, solo unas horas después de decretarse el cierre de las escuelas, las redes sociales y los grupos de WhatsApp ya iban llenos de listados y listados de actividades para hacer en casa. Nos olvidamos de que los niños tienen una gran capacidad de adaptación. Seguro que echan de menos salir a pasear, ir a la escuela, ver a los amigos y familiares. Pero ellos viven en el presente de manera llena y esto les hace mucho más flexibles ante los cambios, a diferencia de los adultos. Entonces, ¿porque no aprovechamos para aprender de ellos? ¿Y si aceptamos el presente como nos viene dado, y dejamos a un lado aquello que nos habíamos propuesto y que ya no será? ¿Y si paramos y fluimos de manera calmada y con naturalidad?

Estas semanas los expertos nos recomiendan establecer rutinas, una estructura previsible en el día a día, que dé seguridad a los niños y los conecte (que no distraiga) con la realidad. Pero ¿cuál es la necesidad real de llenar nuestro día a día de tareas infinitas, para conseguir invertir el máximo de horas posibles? Quizás lo que necesitamos es que las situaciones se vayan produciendo de manera fluida y espontánea.

Ahora tenemos la oportunidad perfecta para buscar el equilibrio, bajar el ritmo y adquirir nuevas responsabilidades, valorando todas aquellas acciones del día a día, que son fuente de aprendizaje inagotable. Lavarse la cara y las manos, y vestirse cada mañana, tener ordenada la habitación de juegos, poner una lavadora juntos, poner la mesa para todos los miembros de la familia, son algunos ejemplos. Aprovechemos estos días para acompañarnos mutuamente en todos estos momentos que, de tan cotidianos, nos parecen irrelevantes, pero permiten al niño sentirse miembro proactivo de la familia, y que además no requieren grandes montajes ni materiales.

Disfrutemos plenamente de este tiempo tan valioso que se nos ha regalado, no para hacer sino para estar presentes. Expliquemos cuentos, inventemos historias, cantemos las canciones que nos cantaban nuestros abuelos, invitemos también al aburrimiento, porque no. Suele venir siempre acompañado de una gran amiga, la creatividad.

Estamos pasando días difíciles, plenos de una gran carga emocional, y muchas veces, necesitaremos soplar, y buscar un espacio donde desconectar un rato de todo. ¡Hacedlo! ¡No pasa nada! Cuidar de vosotros mismos es la mejor manera de cuidar de vuestras familias. Bailad, saltad, haced travesuras, haceos carantoñas, quereros y haced sentir a los más pequeños que juntos sois más fuertes y podréis con todo.